Mirell Rivera Salls Mirell Rivera Salls

Saber nuestro valor

Aprender a reconocer nuestro valor es uno de los procesos más difíciles… y más necesarios de la vida.

Porque crecimos midiendo nuestro valor con cosas que cambian:
con resultados, con aprobación, con cuánto damos, con cuánto aguantamos, con cuánto logramos.

Nos enseñaron que valemos cuando producimos.
Cuando resolvemos.
Cuando estamos para todos.
Cuando no fallamos.
Cuando podemos con todo.

Pero casi nunca nos enseñaron que nuestro valor existe… incluso cuando estamos cansadas, confundidas o en pausa.

Nuestro valor no depende de qué tan ocupadas estamos.
Ni de cuánto ganamos.
Ni de qué tan perfectas somos como mamás, como esposas, como profesionistas, como mujeres.

Nuestro valor no sube ni baja según la temporada que estamos viviendo.

Hay temporadas donde florecemos hacia afuera…
y hay temporadas donde estamos echando raíces hacia adentro.
Y ambas son igual de valiosas.

Saber nuestro valor significa dejar de aceptar migajas emocionales.
Significa dejar de quedarnos en lugares donde tenemos que disminuirnos para encajar.
Significa dejar de pedir perdón por necesitar descanso, respeto, amor o apoyo.

Saber nuestro valor también significa entender que no tenemos que demostrar constantemente que merecemos ser amadas.

Que no tenemos que rompernos para sostener todo y a todos.
Que no tenemos que ser fuertes todo el tiempo para ser dignas.

Nuestro valor está en quienes somos cuando nadie nos está viendo.
En el amor que damos.
En la forma en que nos levantamos después de caernos.
En el corazón con el que vivimos.

Y algo que duele aceptar…
es que cuando no reconocemos nuestro valor, terminamos negociando nuestra paz, nuestro tiempo y hasta nuestra identidad.

Pero cuando empezamos a entender quiénes somos realmente… algo cambia.

Dejamos de perseguir validación.
Dejamos de competir con otras mujeres.
Dejamos de vivir desde la comparación.

Empezamos a elegir desde el respeto propio.
Desde la calma.
Desde la certeza de que no necesitamos ser más para ser suficientes.

Porque el valor real no se construye hacia afuera…
se descubre hacia adentro.

Y el día que entendemos eso, dejamos de vivir tratando de probar quiénes somos…
y empezamos a vivir honrando quiénes siempre hemos sido.

Read More